San Cristobal de las Casas. Un cuento real y es en serio
Hace ya un par de años, en el 2002 para ser exactos, visite con mis primos y mi hermana, la capital mundial del “altermundo.” Otrora (no se que carajos signifique ésta palabra, pero suena de a toda madre) el mismísimo Estado de Chiapas. Lindo, sí. Hermoso para que los yuppies se vayan a hacer ecoturismo y que los altermundistas se vayan a defender a los indios, perdón, indígenas mexicanos. Pero resulta que no todo es bonito. El siguiente relato, es de lo que me sucedió cuando visitamos la ciudad de San Cristóbal de las Casas, y un remedio constipatorio para las urgencias más naturales del cuerpo humano, además de él porqué Marcos está equivocado.
Esa mañana partimos de no se donde hacia las lagunas de Montebello, un lugar cuya impresionante belleza, opacaba todos los lugares hasta ahora visitados, sin embargo, como no había desayunado nada, tuve que comer en un puesto de antojitos. Pedí carne asada y un refresco. Cuando partimos de las lagunas, nos dirigimos a las ruinas arqueológicas de quien sabe que madre, ahí pasamos un rato y después emprendimos el viaje a San Cristóbal de las Casas. Faltaba todavía una hora para llegar a nuestro destino y un pinche coreano que viajaba con nosotros y además se sentía bien vergas, empezó a cantar canciones en su idioma, lo cual hizo que la carne que comí en la mañana empezara a digerirse y mis intestinos reaccionaran de manera inmediata. La sensación de cuando empiezas a cagar para adentro empezaba y no sabía cuanto tiempo resistiría más. Por fin llegamos a nuestro destino, pero aun faltaban como dos horas para instalarnos en nuestro hotel y yo empecé a buscar un sanitario público donde poder soltar toda la presión. Como en San Cristóbal no hay ni una pinche bodega Aurera, la cosa se ponía cada vez mas fea. Todavía no transcurría ni una hora, y yo le dije a mi primo Augusto: -Wey, ya no aguanto más- él me contestó- a lo mejor en la cabecera municipal hay baños públicos- y yo dije- pues voy a ver. No intente correr, ya que si corría todo mi esfuerzo en cosa de segundos valdría madres, pero igual apreté el paso para llegar, y por fin pude ver una luz en mi selva negra, la cual decía: “HOMBRES. $2.00”. Entre de inmediato, y el cabron que cobraba no estaba, asi que a mí me valió madres y pase sin pagar. De repente una voz me dijo: -¡eh, son dos pesos!- y yo le dije –ahorita le pago- y el pinche indio chamula me dijo –no puede pasar si no paga- ante tal adversidad no me quedo otra que buscar dinero y pagarle, mientras ya sentía que me cagaba y fue cuando el indio me dijo – ¿trae papel, porque en el baño no hay? – yo le dije - no importa, sí traigo. Ahora que lo pienso, el papel no era el principal problema de esos sanitarios. Estaba desabrochándome el cinturón cuando de repente, descendí, si piensan en el infierno danteano piensen de nuevo, lo que viví fue mil veces peor. En la pared no existían unas cosas llamados mingitorios, sólo eran tres tubos pegados al piso, en donde tres cabrones intentaban mear, y además ninguno le atinaba. La pared estaba llena de papeles llenos de mierda, el piso estaba guacareado y meado, y un chingo de moscas volaban a mi alrededor. No le di importancia a estos hechos, ya que mi necesidad era mayor, y así que me arme de valor e intente ver los escusados. La buena noticia es que sí eran escusados, he aquí lo malo. Eran tres escusados, separados en cubiculos, sin puertas, ósea los de afuera podían ver, escuchar y oler lo que hacías. En el primero que intente hacerlo estaba lleno de vomito en el piso, pude ver que ese cabron había desayunado hongos con salsa verde en la mañana. Las paredes estaban llenas de mierda (en el sentido literal, así como en los baños de la fac hay mensajitos con tinta, aquí había mensajitos de caca en las paredes) y olía peor que el borde de Xochiaca, así que me dije “ni madres, veamos el segundo”. El segundo, estaba igual de peor, nada más agréguenle a un pinche indio cagando, así que tuve que ver el tercero. El tercero estaba, como explicárselos, imagínense una mañana, y en la mañana te preparas de desayuno tú cereal, pongamos chococrispis. Te los preparas, pero como eres medio glotón además de la leche le hechas yogurt, y eso no es suficiente entonces le tienes que poner platano, pero aun te falta y le pones duraznos y fresas, y además bombones. Ahora imaginate eso, pero en caca. En ese escusado pude contar mas de cuatro personas que utilizaron ese escusado, pero ninguno le bajo y fue ahí donde mi necesidad corporal menguo y pude aguantar dos horas más. Llegamos al hotel, nos instalamos y entre corriendo al baño, y fue ahí donde di gracias a Dios, y ustedes me dan las gracias por no poner fotos.
Luego de 15 minutos los dos sujetos con cara de aturdidos, implicados directamente en la cosa, empezarían a proclamarse ganadores sin tener resultados y Juan Valles tendría que investigar más a fondo la cosa. 




Así pues la cosa fluirá y tardará algo así como dos meses para llegar al final de la serie para ver quien ganó y quien perdió, lo cual a Juan como al resto de los mexicanos nos vale madres, ya que gane quien gane seguiremos igual o nos va a llevar la chingada. Pero si a ti te interesa saber quien es el villano más malo que esta detrás de la cosa aquí esta una foto y lo que dice al final de la serie cuando Juan lo descubre:










