Poniéndome hasta la madre en la Fiesta de mi primo.
Sábado 17 de Junio del 2006.
Aun no se me pasaba la eriza, la sorpresa y la incredulidad, de ver como uno de los mejores equipos de éste mundial, la Republica Checa, era apabullado por los sorpresivos estrellas negras de Ghana, cuando ya iba camino a la fiesta organizada por mi tío Fernando en honor a su hijo Tonatiuh, uno de mis tantos primos, el cual cumplía 15 años. A ésta fiesta acudieron los miembros más distinguidos de mi familia por parte de mi papá: Abuelos, tíos y tías, primos y primas, y obviamente su más humilde servilleta.
En fin, la cosa no se ponía aun fea cuando yo me había tomado mi primera copa de tequila, la cual la tome para poder cortar la grasa de la barbacoa y poder hacer mejor digestión. En ese instante llegó un chavo acompañado de otro wey, y con su teclado y empezaron a tocar la música ambiental de fiesta de pueblo: pasaban de la cumbia al electroclash bien fácil, y yo a pesar de la insistencia de mi tía Getsabel, a la que apodamos “la gorda”, no me decidía aun entre bailar o quedarme sentado y evitar el ridículo, cuando me tome mi segunda copa de tequila, la cual la pase a lo bestia sin siquiera saborearla.
Estando aun en mi juicio, note la llegada de cierta muchacha, bastante guapa y simpática, a la cual no me decidí a hablarle, por mera y pendeja timidez, así que me tome una tercera y cuarta copa de tequila para poder llenarme de valor y atreverme a hablarle. En el momento en que ya estaba decidido a hablarle, note que la muchacha ya no estaba, lo cual me lleno de cierta decepción.
Ahora, después de eso la cosa si que se puso bien fea, y se puso peor cuando me tome la quinta y sexta de la noche, cosa que llevó a atreverme a bailar de todo: bailaba cumbia, salsa, pasito duranguense, rock y twist, como si fuera todo un catrín de mil batallas peleadas. Si están pensando en el Travolta de Pulp Fiction, por favor dejen de pensar, porque yo era mas bien un híbrido entre un interno de hospital psiquiátrico y el wey de Pewie Herman, cuando baliaba tequila en la película de Tim Burton.
Aun consciente, me chingue mi séptima y octava de la noche, tres cuartos de una botella de Herradura circulaban por mis venas, y me sentía feliz y muy tranquilo, bailaba platicaba y echaba desmadre al por mayor. En eso mi tío Fernando sacó una botella de un Vodka, bien erizo de triple destilación y aun no me acuerdo de que marca era, y me preguntó: -¿Esto con que se toma?- y faroleandole al experto le dije que debe estar bien fría, y ponerle pedacitos de cáscara de limón, ahora para los que no saben tomar –no me mordí la lengua- lo deben de tomar con jugo de uva o de piña.
Sintiéndome bien salsa que me tomo una sola, y luego otras dos con jugo de piña, después, como dirían en la tele, ¡adiós Nicanor! Lo que les voy a platicar, me ha llegado por medio de flashbacks, pesadillas y narraciones de personas que lo vivieron y lo sintieron.
Me metí a la casa de mi tío y me puse a platicar con dos de mis primas: Misha y Greta, así se llaman, no crean que les cambie el nombre para no aludirlas, y ahora que lo pienso tengo unos primos con nombres tan sacados de la manga, que rayan en los limites de lo que lo que es surreal y de lo que plano es bien nacote. Según ellas les prometí llevarlas al six flags, con lo cual estando borracho no tengo por que cumplirlo, además de que les cante todo mi afecto y respeto, y bla bla bla. Otra cosa que pasó fue que la muchacha de la cual ya les había hablado regresó, y déjense de eso además de estar divina, cantaba las rancheras como los ángeles le cantan a Dios. Dicen mis papas, que le dije a mis primos que la conocían, o sea Fernando hijo de mi tío Fernando y Tonatiuh su hermano, que me la presentaran. Si mis primos mencionados están leyendo esto, pues que hojaldras por no presentármela.
En fin, aun no pasaba de lo cómico a lo absurdo, cuando sentí un fuego que venia de mi vientre hacia mi boca, buscando escaparse, y yo queriendo evitar el ridículo, (ya que la muchacha ya antes mencionada se encontraba sentada a unos metros de mí) me levante y ya no recuerdo más. Unas versiones dicen que vomite en el corredor, otras que llegue hasta el cuarto de Tonatiuh y ahí deje escapar todo, otras dicen que cuando nos fuimos yo decía que no podía caminar, y quejándome añadía “no puedo, es que no puedo”. No se si la muchacha vio eso último, pero si lo vio, la vergüenza aun me carcome las entrañas.
A la mañana siguiente la mega cruda, aunque no me sentía tan mal por haberlo vomitado todo, si necesitaba unos red bulls para que me pasara la eriza, la clásica regañada, pero ésta vez no hubo visita al doctor –más adelante en este blog les narrare de esa ocación- Ahora a todo eso como yo siempre me he considerado una persona moral ahí les va la moraleja:
“si te vas a poner a chupar,
nunca quieras tu mezclar,
tequila y vodka a la par,
porque la eriza te va dar.
y si quieres apantallar
a una morra con tu andar
no se te vaya a olvidar
que a borrachos sin pensar
ellas jamás han de pelar”